miércoles, 2 de julio de 2008

Yo soy español, español, español...

España se proclama campeona de Europa y a todos los españolitos, de repente se nos caen los complejos y por fin podemos sacar pecho por el mundo presumiendo de nacionalidad. Hoy somos todos más guapos, más simpáticos y más admirables que hace un mes.
Antes mirábamos con cierto complejo a italianos, argentinos o brasileños, simplemente por el hecho de que ellos tienen un nombre en el fútbol y por ello aceptábamos con resignación cuando nos quitaban una chica en la discoteca, un puesto de trabajo o un asiento en el autobús... Apuesto a que este verano por toda Europa se va a llevar más que nunca el rojo de España.
Confieso que no puedo comparar mi alegría con la de ninguna de las tres Champios del Madrid que he vivido. Me da pena, pero es la verdad. No obstante me uno a las palabras de Casillas en la Moncloa "me alegro de ser español", aunque no entiendo a aquellos que necesitan de algo extraodinario para desempolvar una bandera que es de todos y que no hay que avergonzarse nunca de llevar porque unos pocos se quieran apoderar de ella. Lo que más me gusta de este triunfo es poder compartirlo con aquellos que han tenido la desgracia de no ser del Madrid, especialmente mi primo Jato, del Barsa, el pobre...su llamada me pilló bajando por la Castellana.
Casi toda la Eurocopa la he pasado entre Tailandia y Maldivas, he visto los partidos de Grecia, Italia y Rusia, cada uno en una ciudad distinta y cada vez que cogías un tuk tuk, comprabas en un puesto o llegabas a un hotel, la gente te hablaba ilusionada del juego de España, "Champions", "David Villa", "Torres", "Casillas"... pronunciaban con dificultad. Al principio pensaba que era para ganarse una propina, pero en realidad, por lo que decían los telediarios y periódicos que pude conseguir en inglés, todo el mundo estaba entregado al juego de toque de la selección.
La tanda de penaltis contra Italia (espectacular parada de Iker a De Rossi) nos hizo trasnochar hasta las 4.45, teniendo excursión prevista a las 8 del día siguiente, pero mereció la pena aguantar a base de jamoncito, lomo y vino español llevado expresamente para hacer más pasable ver los partidos sin los amigos y la familia.
La final nos devolvió el sabor de ver el fútbol con el salón de Casa de la Abuela abarrotado y customizado con banderas para la ocasión. Estaba claro que el partido era para Torres y toda Europa se ha rendido a los pies del mejor equipo del continente. Imprescindible el artículo publicado hoy en "The Independent", en el que nos sitúa a la cabeza del mundo en deporte, arte, gastronomía y otras muchas facetas, las cuales fundamenta con datos y nombres propios.
A ver si Calderón se fija de nuevo en el 10 de España que es el sustituto ideal para Guti y, en mi opinión, un clarísimo futuro Balon de Oro.

1 comentarios:

McAlv dijo...

Ya estás agregado a mis links favoritos ;-)

http://unapasionllamadafutbol.blogspot.com/