jueves, 25 de septiembre de 2008

Real Madrid 7-1 Sporting

Me llamó por la tarde mi primo Tito para decirme que no venía al partido porque era a las diez e iba a llegar muy tarde a Alcalá y "total, es el Sporting, es un partido fácil...". "Bueno -le dije yo- espero que luego no te arrepientas, porque con estos partidos nunca se sabe..."
La verdad es que el partido no fue gran cosa. La ruidosa afición asturiana empezó con muchas ganas el partido y su equipo, bien plantado en el campo, pero con una defensa de las más flojitas que han pasado por el Bernabéu los últimos años, parecía que venía a dejar jugar al fútbol.
Como predijo Schuster, se abrió pronto la lata con un gol precioso que nació de una gran elevación de De la Red a Raúl (si llega a pasar raso hubiera sido falta o pérdida), que el capitán toco de primeras con la cabeza para un Van der Vaart que llegaba como un tiro para fusilar a Sergio Sánchez. Gran jugada y gran definición. En ese momento, a los jugadores del Sporting se les vinieron abajo todas las aspiraciones y se les borraron de golpe las críticas recibidas, como si las estuvieran empezando a asumir como ciertas.
En el segundo, el holandés tuvo más suerte. Con un bonito recurso de tacón pegó de medio lado a la pelota con la suerte que tocó en un defensa y la desvió lo justo para que el portero no llegara. No se puede culpar al portero de un remate en el área pequeña.
Los demás goles fueron llegando casi sin querer, sin forzar el ritmo. Higuaín demostró que ya no tira al muñeco, sino a las esquinas.
SMS al descanso: "me empiezo a arrepentir".
Van der Vaart, con mucha clase, limpió el hormiguero que hay junto la cepa del poste del Fondo Sur, para después enhebrar un balón a la carrera de Robben que definió con rapidez y clase.
Para rematar la noche, el Gran Capitán metió dos goles típicamente suyos. El primero, de pillo, cazando un rechace del portero a un tirazo de Robben. El segundo, una vez matados los fantasmas, de "Palanca", de esos que ya no veíamos desde hace mucho. Son el premio al trabajo diario del primero que llega y el último que se va ,cada día, de Valdebebas, del que se interesa por sus compañeros, del que prefiere quedarse tres años en el banquillo para que no se pierda el espíritu que se ha construído en los dos últimos en vez de retirarse o ganar petrodólares en Qatar o EEUU. Yo no me creo que asuma tan fácilmente la suplencia, es un brindis al Sol para que quede claro que, si juega, es por que se lo merece. Un ejemplo: Giggs lleva los últimos años jugando poco en el Manchester, pero juega los partidos importantes, los que son para hombres con heridas de guerra cien veces cicatrizadas y todo el mundo le respeta, empezando por los periodistas, que, en España, son periolistos.
SMS al final: "arrepentido total"... Es lo que tiene...

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