viernes, 20 de enero de 2012

¿Somos el Madrid?

Por diferentes motivos, tenía prácticamente abandonado el blog y volcada toda mi actividad cibernético-madrizdista en la cuenta de Twitter. Tras el partido de ayer necesito un mayor desahogo que el que pueda caber en 140 caracteres. No confío en que lo lean apenas unos cuantos despistados que lleguen hasta él por error, pero ahí lo dejo...

Desde hace tres años el Madridismo, yo incluido, está sufriendo una gran convulsión que confío en que no derive en transformación. Son solo tres años pero parece que ha pasado un siglo. La propaganda barcelonista se ha encargado de que parezca que este ciclo es y será eterno. Que no nos engañen, ¡ojo! que están apunto de hacerlo y del pasillo en el Bernabeu no hace tanto. Y no queda tanto para que el Madrid vuelva a ganar, estoy convencido.

No seré yo quien discuta que este FCBarcelona es un equipazo; ni el mérito de Guardiola de poner a todos esos bajitos juntos; ni que Messi es, actualmente, el mejor futbolista del Mundo pero, por favor, dejénme pensar diferente. Mi opinión es que cuando se está subido en una ola positiva (tsunami en este caso) todo es mucho más fácil. ¿O es que acaso si Cristiano jugase en el Barsa rodeado de Xavi, Iniesta y Fábregas no sería considerado el mejor jugador del mundo? No me cabe ninguna duda. Lo que no entiendo es qué tiene de malo ser el segundo mejor jugador del mundo. Ya me gustaría a mi ser el segundo mejor abogado del mundo... ¿O es que si Jesé o Joselu debutasen en este Barsa no se adaptarían de maravilla al equipo sin necesidad de formarse fuera? Lo mismo. ¿Alguien cree que si Guardiola perdiese partidos y estuviese cuestionado mantendría ese aura zen que le atribuyen los de alrededor de su campanario? El que diga lo contrario miente. Y en España todos los periodistas son oportunistas y mienten; sin excepción.

Lo que me dejó realmente preocupado del partido de ayer no es la alineación de Mourinho -él es el que conoce a los jugadores y estoy convencido de que pensaba que era la mejor, de hecho, si el partido hubiese terminado 1-0, los mismos que le critican estarían hoy encumbrándole-; ni siquiera me preocupa la caza de brujas que se ha organizado contra Pepe -no le justifico pero se están pasando veinte pueblos-; lo que realmente me preocupa es la nula reacción de los jugadores, entrenador y afición cuando el Barsa metió el segundo gol. Quedaban trece minutos y no vi a ningún jugador corriendo a recoger el balón de la red para sacar rápido de centro, ni siquiera gritándose entre ellos para pedir un último esfuerzo; Mourinho, ya sin cambios, veía más cerca el 1-3 que el 2-2 y prefirió no tocar la disposición del equipo pensando en la vuelta; pero es que esa misma sensación la tuvimos los 70.000 madridistas que estábamos en el campo. La derrota psicológica en este caso es mucho mayor.

Me fui del campo con la misma sensación que se deben ir los del Atleti cuando juegan con nosotros y seguro que los jugadores igual. "Hagamos lo que hagamos, nos acaban ganando". "Queremos once Juanitos" cantaban desde el Fondo Sur en los minutos finales. Seguro que Juan hubiera corrido a llevar ese balón rápido al centro, también Hierro, Camacho, Pirri, Zoco...hasta Raúl (creía que ya no le iba a echar de menos desde su marcha).

Llegando a casa la moral estaba por los suelos. Al día siguiente el panorama no fue mucho mejor por los artículos, tertulias y comentarios de los pseudoperiodistas habituales que aprovechan el tropiezo para cobrar cuentas pendientes con Mourinho y algunos jugadores. Twitter era lo único que lograba consolar, aunque sea porque allí -en la barra del bar tecnológica- los madridistas de a pie al menos conseguíamos desahogarnos... Por la tarde encontré este artículo, el único objetivo, valiente y que decía lo que llevaba buscando durante todo el día: algo de esperanza a lo que aferrarme. Y hoy las palabras del gran Zizou.

Me niego a pensar que mi Madrid ya ha entregado la eliminatoria. Me niego a pensar que algún jugador puede salir al Camp Nou con esa camiseta y no dejar hasta la última gota de sudor. Quiero pensar que los que jueguen están convencidos de que se puede remontar, pero necesito algo, una señal, una declaración, un gesto...